Leo por aquí y por allá diversas afectaciones fruto del impacto de un cambio de paradigma social: el paso de la sociedad industrial a la sociedad digital, la sociedad basada en el conocimiento, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, las TIC.
Una de éstas afecta a nuestro entorno y desarrollo profesional, donde un perfil multidisciplinar, flexible y de formación continuada se adapta mejor a las nuevas reglas del juego que una formación orientada por disciplinas.
Nace un interesante concepto denominado "filosofía del sharisme", el cual postula que el conocimiento y la información es global, se comparte y transfiere. Más influencias del mencionado cambio social tienen que ver con el talento de las personas en el trabajo y lo que resulta relevante para los empresarios.
Y es en este punto cuando me pregunto cuánto nos afecta el modelo de relación social/digital en nuestra propia personalidad.
Si atendemos a una de las múltiples descripciones del término que sintetiza el concepto como el conjunto de características de sentimientos y pensamientos ligados al comportamiento de cada individuo, que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones, distinguiendo a un individuo de cualquier otro, los social media ¿no nos permiten disfrazar, suavizar, tensar, moldear nuestros patrones salvaguardando nuestra personalidad real?
Encuentro una categorización de la personalidad que la clasifica en 5 grandes grupos:
Extrovertido: Locuaz, atrevido, activo, positivo, espontáneo,
efusivo, enérgico, entusiasta, aventurero, comunicativo, sociable… Afable:
Calido, amable, cooperativo, flexible, cortés, confiado, indulgente, servicial,
agradable, afectuoso… Dependiente: Organizado, dependiente, escrupuloso,
responsable, trabajador, eficiente, planeador, preciso, practico, concienzudo,
serio... Estable emocionalmente: Impasible, no envidioso, relajado, tranquilo,
sereno, estable, satisfecho, poco exigente, constante, pacifico... Culto/inteligente:
Curioso, imaginativo, analítico, reflexivo, artístico, perspicaz, ingenioso,
refinado, creativo, sofisticado, bien informado, intelectual, hábil, versátil,
original, culto…
De nuevo me pregunto: ¿no
es más fácil la construcción de alguna o varias de estas características a través
de una personalidad digital?
Aquí
lo dejo por hoy. Te sigo invitando a ti, generoso lector, a hacernos
reflexionar sobre este tema… te apetece?