sábado, 30 de marzo de 2013

I am a Princess.

Hace unos días escribí este tweet: "Princesas gladiadoras. Dulcineas comprometidas. Brujas sin escoba. Hadas madres y madrinas. Sólo nos falta ser mujeres sin complejos! #vamos".
La gran Mire Bel lo marcó como favoritos minutos después. Fue la única mención y aunque no era un fin en sí mismo, me dio que pensar.
Confieso que me encuentro en un concienzudo estudio de mercado sobre el comportamiento de las mujeres y me gustaría corroborar si alguna de mis ideas tienen validez. La metodología es pura observación empírica, y la muestra, "cualquier bicho viviente" como dirían algunos cuya definición es precedida por un "masc.". No, en serio, la muestra es cualquier amiga, compañera, vecina, hija, madre...que tengo cerca. De cualquier edad y, a poder ser, con cierto interés y/o experiencia vital.
Siento que no soy muy sincera pues en mi análisis, oculto el propósito real mientras pregunto, cuestiono, reto o símplemente observo.

Me interesa aprender sobre nosotras y nuestras relaciones con ambos géneros (el nuestro y el opuesto. ¿Estaré diciendo bien eso de opuesto?). Sobre nosotras y nuestras cargas. Nosotras y nuestros anhelos. Nosotras y nuestras frustraciones. Nosotras y nuestros roles... Vaya por delante que me considero "feminista de aspiración", "machista de educación" y que ello me acarrea enormes contradicciones personales. 

Querría compartir algunas reflexiones, que no aprendizajes en cuanto no se han validado teóricamente por expert@s, ni pueden elevarse a categoría.

Obviamente, si eres mujer podrían interesarte y hasta arrancarte algún comentario. Si no lo eres, pero te sientes, también. Si eres hombre te pido que no dejes de leer todavía... Quizá de ti pueda aprender más si aportas tu punto de vista. No te vayas todavía...¡aún hay más! :-)


Para intentar centrar el discurso, recurriré a las descripciones que utilicé en el tweet que definen algunas de las tipologías de comportamiento que he ido identificando:

1_Princesas gladiadoras: Un maridaje casi perfecto. ¿Quién no querría suplir la debilidad o dependencia de una princesa con la fuerza y determinación de una luchadora?. Son mujeres que, de los sapos que han besado o príncipes que han rechazado, deciden empuñar el escudo y armarse de coraza. Se preparan para la lucha quizá mucho antes de encontrar al enemigo. Evoca a una mujer preparada, sensible y estratega. Alguien poderosa, segura y atractiva en su conjunto. Si fuera un nombre, sería Sabela, la de nuestra "London Blogguin Night". 

2_Dulcineas comprometidas: Una visión del mundo de hoy, a través de los sueños del pasado. Es una dama que habita en el corazón de un caballero (o de otra dama, en todo caso) pero que a diferencia de la del Toboso, es consciente del amor que recibe y profesa. Y no sólo eso, sino que se compromete. Lo hace con sus sentimientos, con sus proyectos vitales. Idealista, a la par que realista. Existe, ¡vaya que si existe!. No es, como aquélla "quijotesca", producto de la imaginación de nadie. 

3_ Brujas sin escoba: De las buenas. Son mujeres que intuyen el dolor ajeno y acuden a su consuelo mucho antes de que las reclamen. Organizan, potencian y disfrutan de los aquellarres, que son sus válvulas de escape. Pueden viajar a través del tiempo y apenas notas las secuelas de ello. Son hábiles y por ello imprescindibles. Despiertan respeto por cuanto predicen, se anticipan. Llegan antes que nadie, sin necesidad de invocarlas, aunque una vez llegan, no puedes dejar de necesitarlas.  

4_Hadas madres y madrinas: Generosas, dedicadas, sacrificadas en la acepción más laica. Capaces de hacer magia con las palabras y con los hechos. Se multiplican en sus roles y rara vez pierden los papeles. Les mueve la cabeza y el corazón. Las detiene la injusticia y la sinrazón. Tienen grandes brazos, que alargan y multiplican cual tentáculos para alcanzar todo lo que deben cuidar.  

... y en todas y cada una de ellas, descrubro...

5_Mujeres "con complejos": Ais, ais, ais,...Llevamos todas grandes y pesadas losas sobre las espaldas. Mochilas cargadas de miedos, complejos, inseguridades.. que ni siquiera las más bellas del reino dejan de llevar. Para muestra un botón: "Sacúdamonos el pecado de ser mujeres, bellas y/o alegres y vitales (porque la luz que irradias es más convincente que el color de tus ojos o los centímetros de tu cintura) y metámonos en esto que el vivir tiene de improvisación (porque guión no hay). 
No estoy diciendo que nos deshagamos de nuestras cargas, en cuanto las asocio a responsabilidades. No estoy diciendo que no tengamos derecho a tener miedo y hasta a ser inseguras. Pero tenemos que gestionar todo ello de otra forma. Debemos ser capaces de hacer el ejercicio de cargar y descargar. De compartir y equilibrar los pesos. De descansar sin que por ello nos autoflagelemos con sentimientos del culpa. De pedir, sin sentirnos desmerecedoras.
Porque mucha parte del peso, en mi opinión, lo escogemos nosotras mismas. Y mira tú por dónde, que solemos seleccionar el más pesado!!!. No señoras, no!. Si, como decimos, queremos resultados distintos, no debemos hacer siempre lo mismo (Albert Einstein).

En resumen, el mundo de lo femenino es inescrutable. No soy capaz de verle un horizonte finito a mi particular análisis. Tampoco me importa, al revés, me fascina la idea. Porque soy mujer. Y porque no pienso dejar que ello sea una mera etiqueta programada con la que firmar mis actos.

Y porque no soy la única que piensa así...

Mirad qué vídeo tan inspirador de Disney. Y si es de Disney, es que puede ser:


domingo, 3 de febrero de 2013

Empieza mi gran aventura_"Historias por crear"

Se me hace raro tener que eliminar algunas de las entradas que con tanto mimo y dedicación había publicado en el marco del relato "London Bloggin Night". Sin embargo, el motivo por el que lo hago y la satisfacción personal que me genera, hace que me resulte más fácil hacerlo.

Todo empezó un caluroso día de agosto de 2012,en Madrid, con mis hijos en casa de unos amigos. Llegó a mis manos un reto que tenía que ver con escribir una historia y me lancé de cabeza. No lo dudé. Sentía la necesidad de expresar, mediante la presión ejercida sobre el teclado de mi portátil, situaciones, personajes, historias que vagaban por mi cabeza. Esa era, indudablemente, la ocasión.

Seis meses y 3 amigas después, el 1 de febrero de 2013, salía a la luz de la red el primer blog colaborativo de relatos a través de internet: Historias por crear

Es un proyecto personal, pero también un ejercicio de trabajo en equipo, suma de capacidades e  ilusiones compartidas. Junto a Patricia, Rut y Sandra he visto cómo una idea se ha convertido en un castillo en el que ahora habitan tres "princesas gladiadoras" (como me gusta decir a mí).

Iniciamos esta andadura con la historia que hemos titulado London Blogguin Night cuyo primer capítulo presenta las dos protagistas: Sabela y Eme.

Os invito a participar con vuestras aportaciones sobre lugares, personajes, situaciones, frases, nombres, ... que queráis ver reflejados. Capítulo a capítulo, incorporaremos las peticiones recibidas.

Así mismo, también podéis seguirnos a través de Twitter, Facebook o Pinterest

Sé que el camino no va a ser fácil, que las críticas no serán siempre positivas, que nos asaltarán las dudas, los miedos y recelos. Pero una vez leí que "el honor está en el empeño" y esa va a ser mi actitud. Empeño, esfuerzo, trabajo, dedicación, tiempo, cuidado, ...esos van a ser algunos de los términos del campo semántico a adoptar.

Asumo pues la responsabilidad que adquiero con nuestros seguidores, sean cuantos sean. El compromiso de intentar no defraudarlos.

Gracias por haberme seguido a través de este blog personal.

¿Seguimos en http://historiasporcrear.blogspot.com.es/?



viernes, 12 de octubre de 2012

Yo confieso



"Yo confieso" es el título del último libro del escritor barcelonés Jaume Cabré http://www.rtve.es/television/20110914/las-confesiones-jaume-cabre/461441.shtml

He cogido prestado su título para referenciar esta nueva entrada que es algo atípica, por lo de íntima y personal, pero que llega en un momento muy especial, a pocos días del 10º aniversario de mi hija mayor, Inés.

Yo confieso que me metí en esto si no por casualidad, sí un poco de oídas. Lo más cerca que había estado de responsabilidad semejante databa de mis años mozos y he podido constatar que nada tiene que ver ocuparse de un pack de hermanos que pasar a ejercer el papel de madre.

Si debo ser sincera y llevar a gala la prenda que he cogido prestada, admito que he aprendido con el tiempo lo que supone realmente la maternidad y a ejercer de madre de una manera cada vez más seria, responsable y profesional. Siento si puedo herir algunas susceptibilidades pero os diré que para mi, junto a todo el romanticismo que lleva asociado este papel, que lo reconozco, no deja de parecerme una profesión a la que decides dedicarte sin más remuneración que la satisfacción de un esfuerzo bien invertido.

Una vez leí que ser madre suponía admitir que tu corazón caminará para siempre fuera de tu cuerpo. Así es. Mi reflexión es que el ritmo cardíaco debes marcarlo tú y no dejar que el instinto básico que se despierta en el momento de convertirte en madre, sea el que dirija libre e inconscientemente tus pasos.

Otorgo a nuestra figura la mayor responsabilidad que imagino: lograr que nuestros hijos sean los portadores de grandes e importantes valores personales y sociales, y se conviertan en altavoces de estos mismos. Ayudarles a convertirse en personas sin miedos o capaces de enfrentarse a sus propios fantasmas. Seguras de sus fortalezas y a la vez de sus propias carencias. Con recursos personales para desarrollarse, con cintura para poder buscar la respuesta a toda pregunta, con el gusanillo de la inquietud y la curiosidad que conlleva recibir el testigo de la vida que les estamos dando.   

Lejos de resultar poco emotiva, yo confieso que este es uno de los objetivos más ambiciosos que uno puede marcarse y para alcanzarlo, sin duda, se debe estar sobradamente preparado. No vale dejarse llevar por la corriente de la vida trasladando a la naturaleza las riendas de este cometido. No vale asumir un peso tan grande en tus espaldas que te impida crecer o te deje anclada al suelo sin poder avanzar. No vale mirar a otro lado cuando la desesperación personal te nubla la vista. No vale liderar la batalla si no tienes armas con las que pelearla.

Yo confieso que no existe mayor satisfacción que ver cómo va calando tu labor en esa personita que empezó siendo un lienzo en blanco y donde poco a poco se van escribiendo los primeros renglones, dibujando incipientes trazos.

Yo confieso que huyo de las imágenes estereotipadas que esconden tras ellas una falta de empeño, un comportamiento “austero”, un miedo encubierto, un preocupante desconocimiento.

Y, por supuesto, si es cuestión de confesar, yo confieso mis miedos. Yo confieso mis momentos de frustración. Yo confieso las crisis y la pérdida de confianza en mi misma. 

Pero confieso que a pesar de ello, no pienso ceder en el empeño de hacer de madre con todo mi corazón y también con toda mi razón.




  


  

sábado, 11 de agosto de 2012

El dolor que te mata y da la vida

Hay un dolor que por muy aprendido que lo tengas te desgarra igual y de la misma forma cada vez. Es tan intenso y profundo que todo el esfuerzo que haces para superarlo es inútil!!! Es como nadar contra corriente en un día donde el mar es tan bravo que ni toda la intensidad en tus brazos consigue que avances un metro. Te arrastra tanto que sigues viendo la inmensidad del horizonte ante ti, sin fin, sin esperanza, sin medio alguno para llegar hasta él.

Hay un dolor tan interno que hace que tu corazón se reduzca al tamaño de una lenteja. Es como si te faltara el aire al respirar. Tienes que hacer tanta fuerza en el estómago para recuperar el aliento que sientes cómo tus músculos se contraen hasta llegar a tocar con tu espalda.
Hay un dolor tan devastador que arrasa con todos los pensamientos alentadores, con toda planificación de superarlo, con toda intencionalidad de esquivarlo. Es tan provocador y despiadado que consigue apoderarse de tú razón, de tus argumentos para dejarte desarmada y destruida.
Hay un dolor tan sintomático que no conoce de antídotos ni remedios. Es como un virus mutante que ha aprendido a superar todos los tratamientos utilizados y logra campar a sus anchas por el cuerpo invadido.
Hay un dolor que puede cortar el aire en dos mitades y hacer que esa separación se convierta en un agravante más de tu insuficiencia respiratoria.
Hay un dolor que tiene nombre y apellidos y la desfachatez de poderse traducir a todos los idiomas y tener tantas acepciones como personas que lo sienten para poder universalizarse. 
Ese dolor, que conozco y he sufrido desde varios ángulos, te anula e inmoviliza durante las primeras horas cual veneno no letal que te administra tu peor enemigo. 

Ese dolor, sin embargo, remite si logras controlarlo. Pierde su fuerza 10 conforme la lucha interna se abre paso en tus entrañas. Se alza un pequeño ejército de supervivientes en tu interior que con ahínco y esfuerzo van rompiendo las 
lianas
que se han ido formando a tu alrededor.
No es fácil, ni rápido, pero con el tiempo has alimentado ese grupo de liberadores con 
autoestima y esperanza, lo que les aporta valor y fuerza en la lucha.

Después viene la calma que sientes tras el desgaste. Empiezas a mover tus músculos según tu propia voluntad y no la de su destructor. El ritmo cardíaco se acompasa y empiezas a aliviarte. Vas recuperando el control de tu cuerpo y alma.
Sabes que es un pequeño triunfo pero que el dolor resurgirá por mucho que lo hayas vencido en este asalto.

Sabes que mientras seas más madre que mujer, más madre que amiga, Madre, más que nada, no dejarás de entablar estas batallas con tan imponente adversario.

Es curioso cómo mientras dejas de moverte puedes asistir a ese espectáculo desde fuera e identificar todos y cada uno de los efectos descritos.

El dolor de la añoranza, la nostalgia, la preocupación, te destruye en su primer ataque pero te hace más fuerte si logras alcanzar la victoria. No desesperes ni tampoco niegues. Volverá. Pero puedes volver también a rehacerte.

viernes, 27 de julio de 2012

A ti, que me lees cuando escribo.

Hoy quiero contarte que no hay día que pase sin pensar en escribirte. A pesar de ello, hace semanas que no logro encontrar la inspiración para hacerlo. Soy tan exigente, busco tanto que te interese lo que cuento, que no encuentro nunca como hilvanar adecuadamente todas mis ideas y todos mis temas.

Me desespera, la verdad, y es por eso que hoy, pasado tanto tiempo, me he decidido a contarte exactamente por qué no te escribo.

Voy a confesarte que he empezado ya varios párrafos de lo que pretenden ser algunas entradas semi profesionales. Querría aportarte mis reflexiones, adornadas con pinceladas de credibilidad prestada de otros personajes, pero no he sido capaz de obtener el resultado esperado. Y créeme cuando te digo que nada me aterra más que decepcionarte, desinteresarte o frustrarte.

Sé, por otro lado, que con esta sequía literaria pierdo ya parte de tu afinidad, de tu gracia... Y eso me presiona y obsesiona.

Es por esto que hoy, lejos de levantar la presa y dejar fluir "ríos de tinta", caudales de frases, litros de ideas...tecleo sólo cuatro gotas de inspiración con el único objetivo de sincerarme y disculparme . Quiero ser transparente y sincera desde la humildad que me provoca mi propia incapacidad de escribirte con frecuencia y mantener tu atención en alto grado. 


Que sepas que te tengo el respeto suficiente como para que al expresarme, encuentres en mi "voz" escribana un mensaje que cale en algún punto de tu ser. Y que a pesar de que no puedo dejar de pensar en ti, y en ello, no resuelvo ni demuestro. Así que no me queda otra que disculparme, porque quizá el problema esté en que no me esté dedicando a ti como merecieras. O porque debiera preguntarte si es que puedo hablarte de algo que te interese.


En cualquier caso, mi querid@ lector, perdona que este blog, en el que un día decidiste aterrizar, no cumpla con las exigencias ni expectativas que depositaste tal día como hoy. No pienses que es falta de mimo o de interés, sino simplemente de una mezcla entre el miedo escénico, la falta de recursos y las limitaciones personales.

Dicho esto, y como no podría ser de otra forma, acabo de la única forma que me sale contigo, agradeciéndote que estés ahí de una forma tan generosa.

sábado, 23 de junio de 2012

No es lo que es, sino lo que parece ser.


Hace algunos días escuchaba a mi nuevo conocido Liberto Pereda www.libertopereda.net hablar acerca de lo importante de las percepciones en un mundo donde lo que pasa no es fruto de la consecución de un acontecimiento, sino de la interpretación que de él hacemos cada uno de nosotros.

Coincide esta hipótesis con la esgrimida por muchos profesionales de la comunicación política que sostienen que lo importante de un discurso político no es lo que se dice, sino la percepción que se deriva de lo que se ha dicho.

Ambas afirmaciones, lejos de ser meras aproximaciones psicológicas, me resultan muy significativas a la hora de abordar la mayoría de situaciones cotidianas. 

Imaginemos, por ejemplo, una situación bastante común en la que una persona sostiene una postura contraria a la tuya y hasta te culpabiliza por el hecho en si, mientras que tú intentas convencerle de que los hechos son diferentes y la realidad totalmente contraria. En resumen, la típica discusión en la que el “sujeto A” se desgañita recordándote los hechos acontecidos una y otra vez, y donde el “sujeto B” se defiende, normalmente con la negación de los mismos para su desesperación.

Resultado: horas y horas perdidas con frases y palabras hasta posiblemente malsonantes, desgaste emocional, falta de credibilidad, inutilidad, frustración,… Y lo peor de todo, no se avanza en ninguna dirección y siguen estando ambos en la casilla de salida.

Sin embargo, ocupémonos de esa misma situación pero habiendo interiorizado, por parte del "sujeto B", cualquiera de las teorías de las percepciones antes mencionadas.

En este caso, nuestro “sujeto B” sabe que lo importante de la situación no es el hecho de discusión sino la percepción que del mismo tiene el “sujeto A”. Dicho de otro modo, la forma en la que lo ha interpretado y asumido.

Y no es baladí en tanto que percibir es algo complejo, relacionado con una operación cognitiva que realizamos en nuestro cerebro en la que seleccionamos y organizamos la información recibida a través de nuestros 5 sentidos. Además, “este proceso de selección de una persona comprende tanto factores internos como externos, filtrando las percepciones sensoriales y determinando cuál recibirá la mayor atención. La forma en que las personas interpretan lo que perciben varía en forma notable. La interpretación de una persona de los estímulos sensoriales que recibe, conducirá una respuesta, sea manifiesta (acciones) o encubierta (motivación, actitudes y sentimientos) o ambas. Cada quien selecciona y organiza los estímulos sensoriales de manera diferente y, por lo tanto, llega a interpretaciones y respuestas diversas. La diferencia de percepción ayuda a explicar por qué las personas se comportan en forma distinta en la misma situación. Con frecuencia se perciben las mismas cosas de manera divergente y las respuestas de comportamiento dependen, en parte, de ésas”.

Asumido esto, pienso en la estrategia de gestión por parte del “sujeto B”. No se trataría, por tanto, de ahondar y recrear el hecho de discusión en sí, sino que sus esfuerzos deberían centrarse en:

1.- Identificar la percepción que el “sujeto A” tiene.
2.- Modificar esa percepción mediante la interpelación de alguno de sus 5 sentidos.
3.- Armarse de paciencia. Pues si modificar un hábito ya es árduo y tedioso… no puedo imaginar lo que debe costar modificar una percepción.

Bromas aparte, el desenlace, estoy convencida, será muy distinto manejando bien esta información. Al menos, este enfoque más “profesional” de la cuestión puede aumentar nuestra percepción de nosotros mismos, haciéndonos más creíbles antes nuestros propios ojos.

¿Cómo lo ves? ;-)) 

martes, 22 de mayo de 2012

Espejito, espejito mágico…


Después de un largo y tedioso periodo falto de motivación, llega el 21_5_2012, día que he bautizado como el de la "Gran Decepción", en el que encuentro esa inspiración perdida y me decido a escribir.

Antes de abordar el tema, que pareciera algo frío para exponerlo así, sin más, reflexiono unos minutos sobre ese instante en el que recupero la visión. Hago referencia a mi "descubierto" escritor Javier Ruiz Taboada, http://www.ruiztaboada.com/, de quien escuché que la nostalgia, la melancolía y el silencio de la noche eran fuentes de su inspiración, mientras que "la felicidad" resultaba no ser una buena musa para ella. Yo no sé si será o no será, pero lo cierto es que tal día como hoy, el de la "Gran Decepción" repito, me visita una señorita coqueta, inquieta y curiosa, llamada Inspiración. Le abro las puertas y le entrego mi pluma (virtual, siempre virtual) para que escriba de lo que ha venido a hablar...sobre la "marca personal".

Uy, uy, uy...os advierto... Viene esta señorita con ganas de provocar, pero voy a intentar, con gracia y sutileza, borrar los rasgos más personales y hacer de esta entrada una reflexión general, de las que tienen mucho que ver con el sentido común y poco con un despecho en particular. Lo sé, lo sé , @ruiztaboada, escribimos sobre lo que vivimos, pero el matiz con el que lo cuentas modela la intensidad autobiográfica.

Dejando pues a nuestra invitada hablar sobre "la marca personal" empieza por preguntarnos cuánto cuesta crearse esa marca en términos de tiempo y esfuerzo. Y la respuesta nos sale a la par: ¡¡¡MUCHO!!!. La construimos a lo largo de los años, con mensajes emitidos por nosotros mismos y hechos consumados. Se trata de una combinación de intenciones confesadas, experiencia contrastada e imagen proyectada. Y es que nos cuenta (la susodicha) que la "marca personal" no deja de ser nuestro posicionamiento en la mente de los que nos ven. Una interpretación subjetiva y particular de nuestra imagen real. Es algo así como que varía "según el cristal con el que se mira"...podríamos decir.

Es por ello que para influir en esa "subjetividad" se necesita cocinar a fuego lento, con paciencia y con mimo. Y cuanto más cuides los detalles, más virtuoso serás. Rescatando una gran frase del libro "Un mundo feliz", de Aldous Huxley: "Los detalles conducen a la virtud y la felicidad, en tanto que las generalidades son intelectualmente males necesarios".

Así pues, nos pasamos una eternidad (y algo más allá), para levantar un espejo en los demás en el que nos reflejamos y donde, por supuesto, deberíamos gustarnos. Obviamente, a más dedicación, mayor nitidez de la imagen. Si pasas por la vida de alguien de forma fugaz, ese reflejo apenas se aprecia, mientras que si llegas con la intención de quedarte, consigues eso de "espejito, espejito mágico"...es decir, que él mismo hable sobre ti!

Pero, ais, ais, ais, contradicciones de la vida...lo que tanto trabajo y dedicación te cuesta... ¿cuánto tardas en perderlo? Y aquí volvemos las dos (señorita Inspiración y una servidora) a responder al unísono: ¡¡¡NADA!!!!

Pues así es... ¡nada! Y ¿¿¿sabes por qué???? ¡¡¡Pues porque no hay nada más frágil que un espejo!!!!

Ahondemos un poco más... Tú estás ahí plantado, firme y claro, reflejado cuan galán...pero de golpe tienes un traspiés. Zas! Te delatas! O confiesas! Te declaras culpable o no, pero flojeas en tu declaración. Eso que habías sostenido sobre una burda mentira se descubre y Zas!!! Zas, Zas!!!! El impacto es tal sobre el fino y frágil cristal que se empieza a resquebrajar. Y tu imagen, aquello que Doña Inspiración llama "marca personal" se rompe en mil quinientos pedazos (ese número es cosecha mía...;-).

Y ahí te quedas, como un rompecabezas deshecho, que nadie quiere volver a montar por miedo a cortarse. Duro...sí...pero haber pedido "truco".

Así que esto es.

¿Aprendizaje? Coherencia, consistencia, honestidad y transparencia. Hoy, en uno de mis tweets decía: "más vale quedarse, que llegar siendo otro". Me refería a un consejo que me habían dado para conseguir mi objetivo y que pasaba por fingir, por actuar,...en definitiva, por proyectar una imagen que no era la mía. Pues veréis...mi reflejo no es que sea de una gran belleza, pero si algo creo que es, es auténtico. ¡Esa soy yo! Sí. Con mis reflejos y mis sombras (muchas) pero yo.

No voy a permitir que un pequeño golpe pueda destruir lo que ven ahí los que quieren mirar y, sobre todo, los que quieren seguir mirando.
Gracias nostalgia y melancolía por haberme traído la Inspiración.
Tú, señorita, no te vayas muy lejos, por favor.
Y por último, a ti, noche que me acoge y acompaña con tu calma, gracias por ser cómplice de mis tormentos y lograr que los apacigüe con la confesión.